22.12.08

Apareció el número 31

El viernes 19 de diciembre, durante un brindis de fin de año con lectores y amigos, presentamos nuestro número 31. La reunión fue en el Centro Cultural Raíces y actuó el grupo folklórico “Correntada”.
A continuación reproducimos el editorial del nuevo número. Para ver la tapa y el sumario, cliquear aquí.


Editorial n° 31:

Desde nuestro número anterior, dos acontecimientos han impactado en nuestro país. Uno fue la rebelión agraria contra la resolución 125 del gobierno nacional. El otro fue de orden mundial y se precipitó en la segunda mitad del año, apenas finalizado el anterior: una crisis económica y social cuyo antecedente, en cuanto a su magnitud, se remonta a la gran depresión de 1930. Todavía no podemos prever cuáles serán las consecuencias de esta crisis global, pero algo es seguro: además del hambre y la desocupación para los pueblos, ya evidentes en Europa, EEUU y el resto de América, la pelea por la hegemonía de las grandes potencias se agudizará.
El supuesto "desacople" de nuestra economía respecto de la debacle de los grandes centros financieros -tan declamado por el gobierno en un primer momento-, mostró una vez más la modalidad del doble discurso y la soberbia con que los Kirchner enfrentan los conflictos de un país en el cual el ingreso del 10% más rico de la población es 32 veces mayor al del 10% más pobre, y donde el nivel general de pobreza ronda el 30%. El viento de cola que permitió salir de la crisis de 2001 hoy no sólo no existe sino que se ha convertido en viento en contra. ¿Qué pasará en la Argentina en 2009, considerado por los analistas internacionales como el peor año de la recesión mundial que se avecina?
El gobierno K teme que se generalicen las luchas por evitar el desempleo masivo, la ruina de las pequeñas y medianas empresas, la extranjerización y concentración de la tierra, de la producción agropecuaria, etc. Para ello intenta dividir permanentemente al campo popular. En lugar de aplicar un plan productivo de carácter verdaderamente nacional y popular, prefiere manipular el Indec, etiquetar los conflictos con falsas opciones como oligarquía versus proye cto industrial, apoyo al gobierno o golpismo, obreros versus campesinos, etc.
En estas falsas opciones incurrió el grupo Carta Abierta al llamar a los intelectuales argentinos a repudiar la protesta chacarera, sin ver que pese al apoyo de un sector oligárquico, el corazón de la revuelta eran los pequeños y medianos productores que sostenían un reclamo justo. E intentó, junto a funcionarios del gobierno, vincular ese reclamo a un supuesto golpe de Estado. Al mismo tiempo que caracterizó como popular a un gobierno que detuvo y enjuició a dirigentes populares y lo continúa haciendo.
Mientras tanto, la salud pública, la educación y la cultura languidecen esperando desde hace años medidas de emergencia nunca resueltas. Las denuncias y las medidas de fuerza del personal de los hospitales, los docentes, etc., han sido permanentes en el 2008. Lo mismo sucede en Capital Federal, donde el gobierno de Macri, que entiende a la cultura como parte del negocio turístico, quiere convertir al teatro Colón en un gran shopping que permita su "autosostenimiento", y sus legisladores entorpecen la aprobación de la Pensión del Escritor, destinada a paliar la situación de indigencia de un número elevado de escritores mayores sin jubilación.
Sin embargo, los argentinos aprendimos dolorosamente lo que significa la defensa de lo conquistado. Y esto conlleva el repudio general a los golpes de Estado y a los genocidas, que lentamente van siendo enjuiciados por sus crímenes, así como la reivindicación del derecho a la protesta contra lo que perjudica al país y a su gente, incluido el derecho ganado de hacer renunciar a un gobernante que no cumple con lo prometido. También aprendimos a no dejarnos dividir en opciones artificiales cuando el objetivo común lo exige.
En relación a lo antedicho, este número de La Marea aporta análisis sobre la propia crisis, sobre la concentración monopólica en la industria editorial, la estructura agraria y el saqueo minero, además de continuar abordando aspectos del proceso emancipador ante la perspectiva del Bicentenario.

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