5.8.09

Editorial del N° 32: El castigo del "voto bronca"

Como decíamos en nuestro editorial del n° 31, la crisis económica y financiera mundial, con epicentro en las mayores potencias, continúa mientras se prepara esta edición. Pese al optimismo de los economistas, que vaticinaban que esa crisis había llegado ya a su punto más alto y se había "amesetado", estas afirmaciones no se están verificando. El cierre de fuentes de trabajo se acrecienta y con ello aumenta la miseria y la marginación de enormes poblaciones en todo el mundo. Quiebras y nuevas fusiones de empresas monopólicas están a la orden del día. En nuestro país, al igual que Chile, y antes México, capean las epidemias como la gripe llamada porcina. La falta de una estructura sanitaria, en el marco de una pobreza crónica, hace que nuestros países sean caldo de cultivo para estas grandes epidemias. El colapso de hospitales, de falta de mé­dicos, de medicinas, el aumento desmedido de las obras prepagas, etc. hace estragos en la salud de toda la población. Estos graves problemas no resueltos son los que han causado, junto a otros de igual o mayor en­vergadura, el “castigo” que el pueblo, en las últimas elecciones legislativas, ha descargado sobre el gobierno. Habrá que buscar las causas en el año y medio de gobierno. En el abismo existente entre sus anuncios o discursos y sus actos, que agreden al pueblo argentino. En su política hacia los pequeños y medianos productores del campo, y en beneficio de los grandes pooles y grupos expor­tadores. En permitir la salida del país de millones de dólares, en la falta de crédito a las PyMES, mientras se subsidia a las empresas monopólicas, en su política de entrega del petróleo y la minería, en la continuación de la extranjerización de la tierra, en su saqueo de los fondos de los jubilados utilizando el justo reclamo de la estatización de las AFJP, en la continuación del pago de la deuda externa, en el empeoramiento de las condiciones de la salud y la educación y en el rebrote del delito común, siempre vinculado al índice de desocupación y miseria. Estos temas no fueron resueltos después de seis años de kirchnerismo, ni analizada autocríticamen­te la presente derrota electoral. Las opciones de la oposición de derecha que se presentaron en las provincias no fueron mejores, no hubo discusión de ningún proyecto para cambiar la política gu­bernamental, pese a que la palabra cambio formó parte de las millonarias y farandulescas campañas de los candidatos “principales”. El pueblo no confía en las promesas de “cambio” que le ofrecen, pero es la forma que eligió para castigar al gobierno actual. También la elevada abstención y el voto nulo y en blanco formaron parte significativa de ese castigo y manifestación de bronca. El gobierno no quiso escuchar las manifes­taciones de ese repudio creciente, evidenciadas en las luchas de diferentes sectores durante el 2008 y el 2009 y no parece escucharlas hoy, con las elecciones mediante. Esta situación es la que abona el caldo de cultivo a la derecha para avanzar hacia el recambio de 2011. Por el contrario, en Capital Federal la disminución notable de los votos a Macri- Michetti muestra que la supuesta “derechización” de la población de Capital fue fruto del voto castigo a los Telerman, Filmus, Ibarra, que con discursos “progre” agudizaron la crisis en la ciudad. Una parte de esto se expresó en el notable aumento del caudal de votos a Pino Solanas, respaldando a la vez su tra­yectoria de defensor de la soberanía nacional e impulsor de una ética política contra la corrupción. En su conjunto estas elecciones mostraron que la población que protagonizó el Argentinazo sigue buscando un cauce que las exprese auténticamente. El Bicentenario quiere ser apropiado por el gobierno K y por la oposición Pro para caricaturizar el an­sia de independencia, federalismo y democracia verdadera de los argentinos. Aprendiendo con nuestro pueblo, pugnamos en el camino de consolidar la segunda y definitiva independencia iniciada en 1810 y declarada en 1816, y ganada hasta hoy por las miles de luchas populares que pretenden la construcción del país con un gobierno que sostenga realmente los principios nacionales y populares.

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